La iluminación representa más de la tercera parte del consumo de energía en los hogares y, por ende, de lo que se paga en el recibo de consumo eléctrico. Para reducir el uso de energía eléctrica y ahorrar dinero, sólo siga estas sencillas recomendaciones:

• Sólo el 15% de la energía que utilizan los focos incandescentes se transforma en luz, el resto se vuelve calor. Sustitúyalos por lámparas ahorradoras (fluorescentes compactas) que, a pesar de ser más caras, consumen cuatro veces menos energía y duran hasta diez veces más. En caso de no poder instalar lámparas compactas fluorescentes, le recomendamos usar focos incandescentes de 25 watts en los lugares donde se requiere poca iluminación (habitaciones o pasillos). En lámparas múltiples puede quitar uno de cada tres focos o reemplazarlos por los de 25 o 40 watts.

• Limpie periódicamente focos y lámparas, pues el polvo bloquea la luz que emiten.

• Utilice un atenuador electrónico para graduar la luz al mínimo necesario. En los pasillos, escaleras o en la puerta principal puede instalar “interruptores de presencia” que encienden la luz sólo cuando detectan a las personas.

• Mantenga abiertas las cortinas y persianas durante el día, la luz natural siempre es mejor. Además, pinte las paredes y los techos con colores claros y brillantes.

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