La electricidad es una forma de energía que fluye a través de un elemento conductor. Hoy es parte de nuestra vida diaria y sin ella no se podría imaginar el progreso. Una vez que se genera electricidad no puede ser almacenada, debe ser transportada y distribuida a los hogares donde ingresa para ser utilizada.

Debido a que el usuario percibe solo sus beneficios, es decir se sirve de ella, pero no la ve porque está “oculta entre las paredes”, no reconoce el valor que tiene ni es consciente del riesgo de su inadecuada manipulación.

La tecnología está desarrollando continuamente más y mejores artefactos eléctricos y electrónicos que demandan una instalación eléctrica “de mayor capacidad”. Si se mantienen las instalaciones eléctricas en su estado original se pone en riesgo la vida (por una electrocución, por descarga eléctrica), la propiedad (debido a incendios y explosiones ocasionados por cortocircuitos y sobrecargas) y se pierde dinero (por fugas de energía).

A pesar de que en la actualidad el número de equipos y artefactos electrodomésticos se ha incrementado en cada hogar (computadora, DVD, horno microondas, entre otros), se sigue empleando el mismo sistema de conexión en un contexto donde el consumo de energía aumentó cerca de ocho veces

Cuando las instalaciones eléctricas se sobrecargan pueden provocar cortocircuitos, incendios y, lo que es peor, la pérdida de vidas humanas. El incremento de artefactos en cada uno de los hogares ha ocasionado que la gente incremente el número de tomacorrientes o sobrecargue los existentes con múltiples y/o supresores, pero sin cambiar los cables para que puedan soportar esta nueva carga, ocasionando además fugas que se convierten posiblemente en un consumo adicional de energía.

 

No arriesgues tu vida ni la de tus seres queridos, tampoco pongas en riesgo tu inversión:

Si la instalación eléctrica de tu vivienda tiene más de 20 años, solicita su revisión podrías estar expuesto la ocurrencia de accidentes!