El papel del buen electricista es colaborar para crear conciencia en sus clientes sobre los cuidados para disminuir el riesgo de accidentes eléctricos y su responsabilidad sobre el consumo inteligente de energía.

Pero, para pensar en proponer medidas de ahorro de energía, es importante que la instalación eléctrica de su cliente no esté en condiciones inadecuadas o llenas de improvisaciones. Por ello, el primer paso aquí es promover una evaluación completa en la instalación eléctrica, garantizando la identificación del problema y la presentación de una solución para dar la certeza de que el inmueble será seguro al corregir y actualizar la instalación eléctrica. Sólo después de este primer paso se recomienda presentar recomendaciones para reducir el consumo de energía.

Naturalmente, si usted ya conoce la instalación eléctrica del inmueble y ya tiene un diagnóstico de la misma, puede saltar el primer paso y partir hacia un esfuerzo de concientización de su cliente demostrando las áreas de riesgo, el potencial de ahorro en el consumo, todo acompañado de proyecto técnico bien estructurado con indicación de materiales que atiendan las especificaciones y normas vigentes.

Al final, su cliente podrá notar el ahorro de energía eléctrica en su recibo de luz, estará seguro y satisfecho con su servicio y lo recomendará con amigos o conocidos cuando requieran un servicio eléctrico para sus viviendas, lo que representará nuevas opciones de trabajo para usted.