De más está aclarar los beneficios de la luz natural en la salud humana pero es bueno conocer qué recursos se pueden utilizar en los proyectos -especialmente en espacios amplios con muchos puestos de trabajo- para lograr aprovechar la luz del sol que ingresa a nuestro espacio, controlar la misma a fin de mejorar nuestro hábitat y reducir la huella de carbono que dejamos en nuestro hogar.

Se trata de reducir el consumo de energía que nuestra endeble grilla eléctrica nos demuestra verano a verano cuán frágil es.

Si la elección apropiada de cristales especiales para aberturas, elementos de oscurecimiento manuales o motorizados, colores de solados, muros, revestimientos y mobiliario son hoy decisiones corrientes, ¿por qué no considerar que la correcta planificación, control y utilización de la luz debería ser un factor tan importante como los anteriormente mencionados?

En la actualidad contamos con la posibilidad de utilizar sensores de iluminación natural, que miden la fluctuación en el ingreso de iluminación a través de ventanas y lucarnas, y balancean/equilibran la luz emitida, balastos/equipos de encendido regulables, balastos con protocolo DALI, software dedicado al control del estado y el funcionamiento de cada artefacto en forma individual y su dimerización, paneles fotovoltaicos, más otras técnicas tan simples como los estantes de luz (light shelves).

Tal vez, sería momento en que comencemos a pensar en estos temas como un elemento importante a tener en cuenta desde el momento cero del proyecto de arquitectura.

En Argentina, el concepto de “daylight harvesting” es muy nuevo y los únicos elementos que usualmente se mencionan e incorporan en el ámbito profesional son las fotocélulas y los sensores de presencia. Para comenzar a planificar iluminación sustentable mediante la técnica del daylight harvesting, una decisión crítica es la de establecer las zonas de iluminación a ser controladas, identificando qué cargas serán manejadas individualmente y determinando las áreas que reciben luz natural, asimismo la función y el uso de cada uno de los espacios para la ubicación y la posición de los sensores de presencia.

Cada zona tiene atributos únicos que pueden afectar cómo la luz natural penetra en el espacio, incluyendo la distancia hacia las ventanas, la altura de losas y cielorrasos, la altura y el tipo de aberturas acristaladas, la colocación de equipamiento mobiliario, etc.

Definiendo estas zonas, el consultor determina dónde será apropiado colocar los sensores.

La correcta planificación de la iluminación, especificando fuentes eficientes, de marcas reconocidas y certificadas (artefactos, lámparas, equipos, sensores y controles) nos garantizarán haber dado un primer paso hacia la decisión de iluminar en forma sustentable.

La incorporación de los sensores de iluminación natural en cielorrasos se dispondrá en lugares estratégicos, alejados de obstrucciones. Las calibraciones iniciales y periódicas son fundamentales para que el proceso no sea frustrante y molesto para los usuarios.

Asimismo, la calibración inicial puede verse afectada si hay cambios posteriores en el espacio, como pinturas o revestimientos diferentes, movimientos en el mobiliario, tratamiento en las ventanas, etc.

Posteriormente, se deberán especificar balastos especiales que no solo permitan la dimerización de las lámparas contenidas en los artefactos sino que también permitan ser controlados individualmente.

Un artefacto que se encuentre más cerca de una ventana responderá -mediante la señal que envíe el sensor de luz natural- de manera diferente de otro que esté alejado de la misma.

Fuente:

Iluminación sustentable: cosechando la luz del sol | Arquitecto Salvador Sevita

http://www.editores-srl.com.ar/revistas/lu/117/sevita_iluminacion_sustentable