La iluminación es un factor esencial en las necesidades de toda vivienda, e involucra aproximadamente una tercera parte del consumo de electricidad en los hogares. Al considerar el tipo de iluminación más efectivo para una vivienda, debe tenerse en cuenta, por una parte, que no toda habitación tiene los mismos requerimientos de luminosidad ni de intensidad, y por otra parte, que siempre es preferible la iluminación natural del sol.

Muchas veces se confunde la cantidad de electricidad consumida por una lámpara, con el nivel de iluminación generado. Los Watts se refieren a la potencia de la lámpara, y la unidad de medida de la “luz” (flujo luminoso) es el Lúmen. La eficacia luminosa de una lamparita es la relación entre la cantidad de luz que emite (Lúmenes) y la potencia eléctrica consumida (Watts), siendo su unidad de medida el lm/W.

De ahí se desprende la comparación de una fuente de luz y otra. Para entenderlo mejor, podemos asemejarlo a la comparación que comúnmente hacemos con los vehículos, respecto a cuantos kilómetros recorren con un litro de combustible, lo que nos dará una noción de rendimiento.

Por ejemplo, las lámparas fluorescentes compactas, tienen una eficacia luminosa de entre los 40 lm/W y 70 lm/W, mientras que las lámparas incandescentes presentan valores significativamente menores que  van desde los 10 lm/W  a 17 lm/W.

Entre los distintos tipos de lámparas podemos encontrar:

– Los Tubos Fluorescentes

– Las Lámparas Fluorescentes Compatactas (comunmente denominadas de “bajo consumo”)

– Las Lámparas Halógenas

– Las Lámparas Incandescentes

LOS TUBOS FLUORESCENTES

Los tubos fluorescentes consisten en un tubo recubierto de fósforo que emite una luz similar a la luz blanca. En la actualidad existe una gran variedad de tubos fluorescentes, dependiendo del requerimiento que tengamos. Son más eficaces en la luminosidad que las lámparas incandescentes, ya que por su principio de funcionamiento, la potencia eléctrica consumida está destinada principalmente a la obtención de la propia luz, y no tanto al calentamiento.

Los tubos tienen una duración de entre 15 y 20 veces la duración de una lámpara incandescente, y consumen un 80% menos de electricidad que una lámpara incandescente.

Por ejemplo la eficacia luminosa de un tubo Fluorescente estándar de 36W es de 80lm/W

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LAS LÁMPARAS DE BAJO CONSUMO

En las últimas décadas, se han desarrollado lámparas compactas, comúnmente denominadas “de bajo consumo”, que consisten en lámparas fluorescentes de un tubo estrecho, ya sea curvado en forma de U, o compuestas de varios tubos conectados por puentes. En este tipo de lámparas, la superficie que emite la luz es mayor, adaptándose a las distintas necesidades de la vivienda.

Las hay de diferentes tonos, tienen una mayor duración y una superior eficacia luminosa respecto a las lámparas incandescentes. De esta comparación con las lámparas incandescentes es que deriva el nombre “de bajo consumo”, como se las conoce comúnmente.

Por ejemplo la eficacia luminosa de una lámpara de bajo consumo de 18W es de entre  40 y 70 lm/W

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LAS LÁMPARAS HALÓGENAS

Son básicamente lámparas incandescentes convencionales, con un agregado de halógenos. Se destacan por la emisión de una luz brillante, que se mantiene constante, con una duración de casi el doble de una lamparita convencional, tienen menor tamaño, y una calidad de luz superior gracias al ciclo del halógeno.

Además, permiten regular el nivel de luz. Algunas requieren de un transformador de tipo electrónico que disminuye la pérdida de energía, y reduce el consumo eléctrico. Otro tipo de halógenas, conocidas como de doble envolvente, tienen una vida útil que duplica la de una lamparita incandescente convencional y no requieren de transformador.

La eficiencia luminosa de una halógena de doble envolvente de 60W es de entre  17 y 23 lm/W

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LAS LÁMPARAS INCANDESCENTES

Si bien desde el 31 de diciembre del 2010 se encuentra prohibida la comercialización de lámparas incandescentes de uso residencial en todo el territorio de la República (ver nota 1), muchos hogares tienen aún lámparas incandescentes, las cuales paulatinamente se irán reemplazando por lámparas de mejor rendimiento, como por ejemplo las fluorescentes compactas bajo consumo, el día que las incandescentes dejen de funcionar.

Las lámparas incandescentes si bien eran las de menor costo al comprarlas, no resultaban eficientes en el largo plazo, ya que solo convierten en luz un 15% de la energía consumida, y el resto en ondas no perceptibles que se tornan en calor.

Por ejemplo la eficiencia luminosa de la lámpara incandescente de  60W es de entre 10 y 17 lm/W

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Desde el Programa Casa Segura, recomendamos que todos los hogares que aún cuenten con lámparas incandescentes, traten de proceder al reemplazo por lámparas de bajo consumo que se consiguen actualmente en el mercado. Si hacemos hincapié en que se trata solo de una lamparita cambiada parece muy poco, pero si este cambio lo multiplicamos por miles de hogares, el ahorro puede ser extraordinario. Es clave que colaboremos en el uso eficiente de la energía, siendo este un tema que nos compete a todos, porque sus consecuencias mejorarán nuestro medio ambiente, y nuestra calidad de vida.

Programa Casa Segura

Porque el desconocimiento es el peor enemigo de la seguridad eléctrica

Nota 1: Quedan fuera de la prohibición las lámparas incandescentes cuya potencia sea igual o menor a veinticinco vatios (25 W), y aquellas cuya tensión nominal sea igual o menor a cincuenta voltios (50 V), independientemente de la terminación de la ampolla de la lámpara.

Fuentes: http://energia3.mecon.gov.ar

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